Reflexiones
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No sé qué
giro hubiera tomado mi vida si mi hija hubiera nacido sin el síndrome
que la marcó para siempre. Lo que si se es que mi vida sería menos
significativa, se que no tendría el valor que tiene ahora. Me queda
claro que cada uno tenemos un destino en particular y que existe una razón
poderosa para ello. Venimos a este mundo para que por medio del
crecimiento y la purificación podamos llegar a nuestro destino final
que es Dios y la felicidad total, encuentro un gran consuelo en saber
que sólo estamos de paso por esta vida. Hay cosas
que se transmiten o adquieren con el ejemplo y la congruencia como los
valores que obtenemos desde nuestra infancia y que forman parte de lo
que ahora somos, otras experiencias tienen que vivirse para que puedan
ser comprendidas y superadas como son los desafíos y pruebas duras de
la vida. Y es a ti,
que tienes un hijo especial, que quisiera poder darte una fórmula para
mitigar tu dolor tu camino hacia la luz, más aún si te encuentras en
la etapa de la negación, si tu hijo es pequeño o aún no te llega la
aceptación total. Se lo que debes estar sintiendo pues yo lo viví,
pasé por esa etapa y fue muy dura, puedo identificarme contigo, es
cuando veo a personas como tu que recuerdo lo que estás viviendo. En mi
experiencia de madre, en un principio, en medio del dolor no hubo
espacio para los consejos, el estado en que me encontraba no me permitía
digerirlos, por un oído me entraban y me salían por el otro. Peor aún,
sentía que no eran capaces de entenderme, comprenderme. ¿Qué podrían
saber los demás del dolor que yo estaba experimentando? Sin embargo
existe un mañana en el que podrás tener una vida, donde tendrás un
espacio para la felicidad. Tampoco puedo decirte que con la aceptación
te olvidarás del dolor y el sufrimiento ya que las adversidades te
acompañarán, permanecerás en esa batalla que te tocó vivir pero la
vida te dará las armas necesarias para sobrevivir y defenderte,
adquirirás un valor especial con lo que vivas y tendrás las fuerzas
necesarias para salir a flote, recibirás grandes recompensas de lo que
ahora es tu dolor, tu tragedia, tu pena. No existe
una fórmula mágica, necesitaras vivir tu propio dolor, enfrentártele
para que a su tiempo y por medio de tus experiencias aprendas a vivir de
una manera distinta. No pierdas la esperanza, aunque ahora tu vida se
vea sumergida en la peor de las tragedias, en medio de la oscuridad, se
que podrás ver la luz que tanto anhelas y necesitas, solo dale tiempo
al tiempo y tu herida irá sanando hasta que llegue el día en que
cicatrice. Esa cicatriz será un testimonio fiel de tu lucha constante
de tu amor por tu hijo. Te llegarán recompensas invaluables, podrás
abrazar a tu hijo sin temor, sintiendote pleno y sabras que a pesar de
todo valió la pena tenerlo. Tu hijo, ese ser tan necesitado de tu amor y comprensión sabrá
devolver gota a gota cada lágrima que derramaste, con extraordinarias
dosis de su amor, su pureza y transparencia de alma.
En cuántas
ocasiones después de ver un cuerpo o una mente con limitaciones hemos
pensado o sentido que son inferiores a nosotros y no advertimos que son
precisamente esas limitaciones las que hacen de ellos seres especiales y
generosos que sólo saben dar su amor a cualquiera. Cuántos
de nosotros tenemos limitaciones en el corazón, calculamos, abusamos,
odiamos, envidiamos, castigamos, somos injustos y esto no nos hace
mejores seres humanos sino peores. Tomado
del libro "Un hijo especial (SMS). Una experiencia compartida" |